Azúcar de coco: más saludable y menos calórico

En demasía, el azúcar blanco es un enorme villano para la salud: aparte de ocasionar obesidad, es pobre en términos nutricionales, por el hecho de que a lo largo del proceso de refinamiento pierde componentes valiosos. Por esta razón, hay que reemplazarlo por azúcares que no son refinados. Es el caso del azúcar de coco, fuente de vitaminas del complejo B, calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc.

El azúcar de coco es parte integrante de la cocina y de las yerbas medicinales que se han utilizado en el sureste asiático a lo largo de bastante tiempo. Como se genera sin adición de substancias químicas, es de los mejores sustitutivos del azúcar refinado y uno de los edulcorantes más saludables. Su proceso de extracción es originario de las flores de la palma de coco, cuyo néctar se extrae y se calienta sutilmente en una caldera, resultando en un grueso caramelo.

Bajo índice glucémico

Como no se procesa, filtra ni tiene conservantes, se considera el azúcar más saludable del planeta. El producto a base de la flor de coco es la opción mejor entre las variedades de azúcares, en función de su índice glucémico, que es bajo (treinta y ocho) en comparación con el azúcar tradicional (setenta). Eso quiere decir que la liberación de energía en el organismo es considerablemente más lenta, eludiendo los picos de glucosa en la sangre y la voluntad de comer todo el tiempo.

El azúcar de coco dulcifica tanto como el resto. La diferencia radica en que el páncreas no está sobrecargado ni libera más insulina para quitar el exceso de glucosa de la sangre. Recordando que esos picos de glucosa, ocasionados por comestibles de alto índice glucémico, hacen que el organismo tienda al mayor almacenaje de grasa anatómico, puesto que en el anhelo de suprimir pronto ese sobrante de glucosa de la sangre, la emplea para energía y el exceso se guarda en forma de grasa.

En comparación con otros azúcares, asimismo considerados más sanos que el refinado, el azúcar de coco tiene el menor índice glucémico. Además de esto, el producto a base de la flor del coco es la opción menos calórica: y es que el azúcar moreno tiene 75 kcal por cuchara, mientras que el de coco solo tiene 10 kcal.

Consumo

Cualquiera puede consumir azúcar de coco, salvo pacientes diabéticos o bien personas que precisan control del azúcar. En estos casos, es esencial tener una orientación profesional. De hecho, el azúcar no es un comestible que aporta algún beneficio a más si se consume en una determinada cantidad diaria.

Merece la pena destacar asimismo que, aun si reemplazamos el azúcar común por el de coco, es esencial emplear el comestible de forma dosificada y moderada.

En recetas, el empleo de azúcar de coco puede resecar el preparado. Por tanto, hay que estar alarma en el momento de sustituir. Lo idóneo es siempre y en todo momento tener en la receta algo que garantice un aspecto más húmedo y pastoso.

Así que os animo a probar el azúcar de coco en vuestros preparados de té matcha. Respecto a la dosis, lo mejor es ir introduciendolo poco a poco, hasta que quede a vuestro gusto. Si queréis saber más sobre como preparar té matcha, os dejo el enlace.